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Mostrando entradas de 2017

Vocación de san Mateo

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Caravaggio: Vocación de san Mateo (1599-1600) Óleo sobre lienzo, 322 x 340 cm. Iglesia de San Luigi dei Francesi: Capilla Contarelli, Roma Salió de nuevo a la orilla del mar. Toda la gente venía y Él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado en su oficina de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Y levantándose, le siguió. Marcos 2, 13-14 En 1565, el noble francés Matteo Contarelli -nombre italianizado de Matthieu Cointrel- dio la orden de erigir una capilla en la Iglesia de San Luigi dei Francesi en Roma. Le encargó el programa iconográfico al pintor Girolamo Muziano; el diseño consistía en escenas de la vida y predicación del apóstol en Etiopía en la bóveda, la Vocación y el Martirio en las paredes laterales y san Mateo guiado por el ángel al escribir su evangelio en el altar. Matteo Contarelli murió en el año 1585, cuando todavía no se habían realizado ninguna de estas pinturas; las de la bóveda fueron realizadas al fresco por il Cavalie

Miguel Ángel. Entre el hombre, el artista y el mito

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A este Ludovico le nació, digo, un hijo el 6 de marzo, un domingo, aproximadamente a las ocho horas de la noche, y le puso el nombre de Miguel Ángel porque, sin pensar más lejos, inspirado por un espíritu superior, infirió que este niño era cosa celestial o divina, fuera del uso mortal, como se ve por los signos de su nacimiento, ya que lo recibían con benevolencia Mercurio y Venus en la casa de Júpiter. Giorgio Vasari La figura artística y la obra de Miguel Ángel Buonarroti es mundialmente reconocida, no así su verdadera naturaleza, la exaltación de sus pasiones y algunos comportamientos en su vida privada que conocemos de primera mano gracias a su correspondencia. Al leer sus cartas sentimos que estamos adentrándonos en un terreno peligroso, en un lugar al que no hemos sido invitados. La fuerza y las palabras que desprenden nos acercan al artista y nos permiten comprender las contradicciones y obsesiones del hombre. En esta entrada haremos un breve repaso a su vida med

Cicerón denunciando a Catilina

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Cesare Maccari: Cicerón denunciando a Catilina (1880-1888) Fresco. Palazzo Madama, Roma Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? ¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia? En el año 63 a.C., poco después de la lucha entre Mario y Sila y antes de los dos triunviratos que desembocarían en el Imperio, nos encontramos ante uno de los episodios más relevantes de la República romana. Lucio Sergio Catilina, endeudado tras perder uno de los puestos de consul por segundo año consecutivo, comenzó a planear, junto a otros ciudadanos de buena familia en su misma posición y las gentes descontentas de la ciudad, una conjura contra sus acreedores y las más altas figuras políticas, llegando a decir en su correspondencia que en su revolución harían arder la propia Roma. Marco Tulio Cicerón fue el que obtuvo el cargo de primer consul. A sus oídos llegaron susurros del complot que se preparaba, y gracias a ellos pudo evitar un intento de asesinato el 7

San Vital de Rávena y la Primera Edad de Oro de Bizancio

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A la muerte del emperador Teodosio en el año 395, el Imperio Romano se dividiría en las manos de sus dos hijos, el de Oriente a cargo de Arcadio y el de Occidente a cargo de Honorio. Este último caería en el 476 por causa de las invasiones bárbaras; el de Oriente aún duraría casi un milenio, siendo derrotado en el año 1453 por el imperio Otomano. Mapa de la división del Imperio Romano a la muerte de Teodosio en el año 395 Tras el ascenso al trono de Justiniano, en el año 527, se abre la llamada Primera Edad de Oro de Bizancio, un periodo de esplendor y estabilidad en el que se recupera la esencia imperial romana, aunque asociada al cristianismo. La figura del emperador asumirá el poder terrenal y espiritual, convirtiendo el arte en un teatro que refleja su autoridad y prestigio. Persiguiendo este antiguo esplendor, Justiniano emprendió la reconquista de la parte occidental; en el año 540 las tropas del general Belisario tomaron Rávena, capital en los últimos años del caí

Eugène Manet en la isla de Wight

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Berthe Morisot: Eugène Manet en la isla de Wight (1875) Óleo sobre lienzo, 38 x 46 cm. Musée Marmottan Monet, París Berthe vivía su pintura y pintaba su vida. Paul Valéry El ensayo ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? , escrito por la historiadora Linda Nochlin en el año 1971, contesta a esta pregunta con la conclusión de que no se las ha dejado acceder a la educación ni al estudio anatómico en las academias, por lo que tampoco podían obtener grandes encargos, estando limitadas al retrato, paisaje y bodegones, géneros considerados menores frente a la pintura religiosa o de historia. En la Ilustración comienzan a haber autores que alzan la voz por los derechos de la mujer, y el movimiento feminista en el siglo XIX y XX abrió las puertas en muchos países al acceso a la educación o el sufragio en las mismas condiciones; en la actualidad continúa ya que siguen habiendo brechas de desigualdad y zonas que siguen ancladas en el pasado. Berthe y Edma Morisot, a ra

Alberto e Isabel Clara Eugenia. La religión, el poder y el uso de la iconografía

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Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia accedieron al gobierno de los Países Bajos en el año 1599 con el beneplácito del recientemente fallecido Felipe II, rey de España y padre de Isabel. Su llegada trajo un periodo de paz y prosperidad muy necesario, especialmente tras la Tregua de los Doce años firmada en Amberes en 1609, que terminaba temporalmente con las convulsas luchas entre protestantes y católicos. Todo esto se manifestó en el arte, tanto en la reconstrucción de los edificios religiosos destruidos en la guerra como en los numerosos encargos a renombrados artistas para dotar a los lugares más emblemáticos de la corte de los archiduques del reflejo del poder que ostentaban en ese momento. Peter Paul Rubens y Jan Brueghel el Viejo: El archiduque Alberto de Austria / La infanta Isabel Clara Eugenia (h. 1615) Óleo sobre lienzo, 113,5 x 177,5 cm / 113 x 175,8 cm. Museo del Prado, Madrid Las guerras entre protestantes y católicos condicionaron en su totalidad el